El santo de los narcos

Texto: Bernardo Gutiérrez
Photos: Fernando Brito

Cuando Josep Guardiola, actual entrenador del Barcelona F.C, aterrizó en Culiacán en enero de 2006 para completar su última fase de como futbolista con el equipo Dorados no sabía que Sinaloa era uno de los estados más castigados por la violencia narco.

En Culiacán nacieron los más míticos líderes de los carteles mexicanos: Joaquín “el Chapo” Guzmán (cabeza del cartel de Sinaloa), el legendario Amado Carillo Fuentes, el señor de los cielos (líder del cartel de Ciudad Juarez) y Félix Arellano (cartel de Tijuana).  En Culiacán existe una capilla absolutamente única; la de Jesús Malverde, conocido como el santo de los narcos, una figura de bigotes finos y sombrero típico no reconocida por la iglesia Católica. Jesús Malverde fue una especie de Robin Hood mexicano, un bandido generoso asesinado por las autoridades en 1909. Donde murió, el pueblo fundó una capilla. Y su popularidad creció por todo México. En las últimas décadas, los narcos han adoptado a Malverde como su santo-protector. Cuando una gran operación de tráfico de drogas sale bien, los narcos envían mariachis durante tres días a la capilla para ofrecer narcocorridos su santo predilecto. Además, Malverde se ha convertido en un icono ácido en ropas, gorras, joyas, medallas, neones de puticlubs, fundas de pistolas... Por ello, el fotógrafo de Culiacán Fernando Brito ha hecho un retrato del estado narco a través de su santo ilegal. En Culiacán, todo es Malverde. Balas rodeando una pegatina del santo en la carrocería de un coche, una estampa en las chaquetas de cultivadores de marihuana, la gorra en la carretera del hombre asesinado... Mientras el santo narco ha cumplido 100 años (el pasado 3 de mayo), el ejército mexicano continúa invadiendo las calles de Culiacán. En los últimos 18 meses han muerto 8.000 personas en un conflicto que amenaza con propagarse al resto del continente.


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