Niemeyer me recibió dos veces en su estudio de playa de Copacabana, en Río de Janeiro. En dos entrevistas íntimas, el arquitecto me confesó sus prioridades vitales y laborales. Su amor por la mujer, la curva y la vida. Su implicación política, su militancia comunista, su idolatría por Fidel Castro, Simón Bolívar o el Che Guevara. Su exilio en Europa. Y charló minuciosamente sobre qué le mueve a disenar obras como la sede de la editorial Mondadori en Milán, la del Partido Comunista Francés en París, la Universidad de Argel o el Congreso brasileno. A sus 101 anos, Niemeyer conserva su actividad laboral y social. Trabaja todos los días. Recibe a sus amigos para hablar de poesía y astronomía. Y está recién casado con quien fue su secretaria durante anos. En 2010 se inaugurará el Centro Cultural Oscar Niemer en Avilés, la mayor de sus obras en Europa.